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Humberto Peraza Ojeda (1925-2016)

Humberto Peraza

A 95 años del natalicio de Humberto Peraza Ojeda, te recordamos con cariño Papá.

Entrevistado para Tv Azteca por Leopoldo De La Rosa Rugeiro 1996.

Libro LA TAUROMAQUIA DE PERAZA Noriega Editores 1994 (agotado)

Escultura Monumento ecuestre a Pedro Infante 1976
Desde que tengo recuerdos de mi papá, en mi memoria lo recuerdo muy trabajador y muy famoso, ambas características en igual proporción. En esta foto que guardo con mucho cariño, (yo soy el pequeño que sostiene la pequeña estatuilla) estamos en la grabación de un programa de la televisión mexicana que fue my conocido en los años 70´s “Sube, Pelayo Sube” ( en traje rojo, Luis Manuel Pelayo 1922-1989) Era la última trasmisión desde la Ciudad de México previa a la develación de este monumento en la capital Yucateca. Se grabó momentos antes de que se subiera la estatua al tren que lo transportó hasta Mérida. En esta imagen además aparece – a la izquierda de la foto- Ramón Inclán célebre compositor y también columnista de prensa, con quien la vida me brindó oportunidad de recordar ésta y otras anécdotas en otros tiempos, ya que cuando me hice yo escultor tuve encargos escultóricos por parte de la familia de algunos compositores mexicanos; en el año de 2002 Ramón Inclán hizo un bonito reportaje en el periódico La Opinión de Los Angeles California intitulado “De tal Palo tal Astilla” Dos generaciones, dos personalidades una misma vocación: Peraza Padre e Hijo… Quien lo hubiera dicho áquella mañana de 1976?   SERGIO PERAZA A.
Humberto y Sergio Peraza 1976
Hpo Spa casa cultura Tlalpan

Humberto Peraza Ojeda y el busto homenaje que le hzo su hijo Sergio, tambien escultor

El rostro en una fotografía se recuerda, pero en escultura se inmortaliza.

Se cierra el círculo, mis manos le dieron forma a su cabeza y cara,  así como las manos suyas lo hicieron infinidad de veces cuando a él le posaron personajes famosos; Ahora y para los siglos que vendrán, él y yo quedamos unidos en lo que más disfrutamos y amamos de la vida LA ESCULTURA…

*Ver más del busto escultórico de Humberto Peraza Ojeda 

Busto HPO Plaza Loreto Univeridad Anáhuac 2006, escultura en vivo
Fuí invitado por la Universidad Anáhuac del sur en su festival “Abriendo espacios por la Cultura”para exponer mis esculturas en la exposición “Latidos de bronce” y como de eso se trataba, de los latidos de un corazón creativo, decidí hacer un evento diferente. Un fin de semana posterior a la inauguración de la exposición, invité a mi señor padre a que fuera parte del evento, le pedí que me posara en público en un evento curioso, el cual titulé “Escultura en vivo”. Escultor trabajando fuera de su taller en el foro de Plaza Loreto y acompañado de música. En la primer media hora del evento hablé de mi tema favorito “Xoloarte” y modelé unos perritos xoloitzcuintles en vivo. Para la siguiente media hora, reservé mi sorpresa: pedí que mi papá pasara al foro, y alli delante de la gente , ofrecí un micrófono a mi papá para que de viva voz contara de que se trata esto de hacer un busto. Al mismo tiempo mientras el hablaba yo inicié a dar forma a una masa de plastilina, que al final del evento logré los primeros rasgos de lo que luego se convertiría en el busto de mi padre. Así , en un evento lúdico para mí, pero de muy alto nivel escultórico y cultural, iniciamos mi papá y yo ese juego que llevó más de cinco años en concretarse, que yo le hiera su busto y el posara. Foto: sábado 14 de octubre 2006, Plaza Loreto Ciudad de México
La Puerta de Los Sustos, Humberto Peraza Ojeda Y Sergio Peraza Avila 1994
LA PUERTA DE LOS SUSTOS Plaza de Toros Monumental México Humberto Peraza Ojeda y yo ( Sergio Peraza A) frente a puerta de toriles, ante el inmortal astado de bronce. Así rematamos la sesión de fotos, cuando presentó mi papá ante la prensa taurina su obra que coronaría el “Monumento al Toro Bravo Zacatecano”, antes de que lo enviáramos a Zacatecas 1989 Donde por cierto tuvimos unos dias inolvidables sindo nuestro anfitrión el entonces Gobernador Lic. Genaro Borrego. Esta es la última foto que se tomó del toro a nivel de piso. Una semana después ya estaba en lo alto de su zócalo tallado en cantera rosa. Esa tarde, yo entre al tunel de toriles e hice una serie de fotografías desde la cueva siniestra enfocando hacia la luz del redondel. Esas fotos que tomé las eligió mi papá para su libro “La Tauromaquia de Peraza” editado por Noriega en 1994
Imagen (130)
NEZA
2 HPO y SPA
Acapulco plaza
DSC_1677

REFLEXIONES TAURINAS
por Paco Terán 3/ jun/ 2016

EL TAMAÑO DE PERAZA

Lo primero que le admiré fue su asombrosa sabiduría taurina antes que su inmensa estatura como escultor, como artista. Tras de su muerte el sábado pasado con noventa años cumplidos, recuerdo esto con orgullo y agradecimiento.
Asistía yo desde muy joven a las juntas de Bibliófilos Taurinos de México a mediados de los ochentas y noté que, sus miembros, sabían de títulos de libros, autores, editoriales, fechas y datos; pero de toros, la voz más autorizada, conocedora y sensata siempre era la del maestro HUMBERTO PERAZA. No sólo era un gran aficionado de tendido con muchísimas corridas vistas y metidas en la cabeza, sino que había practicado el toreo como incipiente novillero y luego como un soberbio y célebre aficionado práctico que actuó en las mejores plazas y tuvo los alternantes de mayor categoría. Era un torero de Escuela y ENTENDÍA como pocos el toreo.
Por eso no me extrañó que sus obras taurinas fueran tan perfectas, con un mérito que no todos logran: colocar el torero, el toro y el engaño en la correcta posición siempre. Y por eso también, sin darse cuenta él, adopté a HUMBERTO PERAZA como uno de mis maestros más confiables.
Oigo todavía su voz cavernosa sacada del pecho, pausada y sin estridencias. Esa voz que me dio una primera entrevista para la televisión en 1987 en el Museo de la Ciudad de México, que me ilustró en otras pláticas de radio y, por encima de todo, esa voz generosa y sencilla que me obsequiaba horas de conocimiento en su taller de Cerro Blanco 14 del Pedregal de San Francisco.
Con él aprendí de arte, ¡faltaba más! Aprendí de toros (muchas anécdotas aleccionadoras que me han formado y que hoy todavía me sirven como el oxígeno) y aprendí lecciones valiosas sobre el mundo y la vida.
Un día me habló sobre las dos mascarillas mortuorias que colgaban en su taller: la de D. LORENZO GARZA (que él mismo le tomó) y la de MANOLETE (que le obsequiaron). “Si te fijas -dijo-, ambos tenían la nariz grande. Es una característica que suele tener la gente que es audaz y la que sobresale por su liderazgo…como HITLER”.
Lateralmente fuí conociendo las dimensiones y calidad colosal de su obra; sus soberbias estatuas de AGUSTÍN LARA (con réplicas en Madrid, Ciudad de México, Veracruz, Cuba y E. U.), la del “Par de Pamplona” representando a D. RODOLFO GAONA, la de SILVERIO PÉREZ, de PEDRO INFANTE, de D. LORENZO GARZA (foto), del maestro “ARMILLITA”, de “CANTINFLAS”, de los Generales JOAQUÍN AMARO y LÁZARO CÁRDENAS, la del Rey NEZAHUALCÓYOTL, las de varios presidentes en Los Pinos, la del maestro ELOY CAVAZOS y la del león que corona la puerta de la ciudad leonesa de Guanajuato.
Supe también que mi otro maestro, D. RAFAEL SOLANA, se quedó corto al calificarlo como “El Mejor Escultor de México”, porque PERAZA es ya un clásico y una referencia. Un continuador de FIDIAS y de BERNINI, de MIGUEL ÁNGEL y RODÍN. Un artista verdadero tan opuesto al Arte Basura que por estas épocas nos contamina y al que aplauden los borregos y los ignorantes, como ese arte falso de un tal Kapoor que ahora auspicia nada menos que la Universidad Nacional Autónoma de México, ¡hágame el favor!
PERAZA cultivó el realismo como el mejor, pero también otros lenguajes más abstractos como el surrealista. Trabajó con infinidad de materiales y los temas más variados. Pero siempre sobre la base del arte genuino, ese que domina el volumen y la proporción, el que enfrenta los retos estéticos, el de la belleza sublime como propósito perpetuo, el que conquista el movimiento dentro de la piedra inerte y, como máxima culminación, ese arte escultórico que comunica, que expresa y conmueve. Arte que ennoblece el alma y no remedos engañabobos.
Qué privilegio haber nacido en la época de un genio como PERAZA, de haber contado en el toreo con su genialidad y haber podido rozar, siquiera tangencialmente, su innegable tamaño histórico y su aura tan brillante y magnífica.