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Modelando Existencias: Sergio Peraza

El cosmos puede buscarse también dentro de cada uno de nosotros, como caos indiferenciado, como multiplicidad potencial. ITALO CALVINO

La creación artística transgrede la irremediable finitud humana pero generando espacios atemporales y universos ultraterrenos que develan rasgos del irresistible encantamiento del mundo. El artista es aquel que logra emerger el reverso oculto de la vida, trayendo los mitos y el mundo figurativo para tratar de explicar, más allá de la razón, las escabrosas e infinitas pulsiones del ser.

Sergio Peraza Ávila nació marcado por la vena artística heredada de su padre, el escultor yucateco Humberto Peraza Ojeda. Para Sergio, el arte es presencia desde la infancia cuando aprendía jugando el difícil proceso de la apreciación artística; imaginando, creando y alimentando en su mente el mundo mágico e infinito del que seríamos testigos.

Desde sus años de juventud en la Escuela Nacional Artes Plásticas de la UNAM, Sergio se dedicó al dibujo y a la pintura como inclinación personal, sin embargo, adquirió la disciplina por el trabajo estatuario colaborando en el taller de su padre.

Las manos de Sergio capitalizan, al tiempo; potencia y sensibilidad como herramienta ejecutante y forma expresiva de su introspección. Su obra, gráfica y estatuaria, es vasta y prolífica, oscila entre fragmentos de relato mágico, interludios míticos, el culto a la personalidad, la inmortalización de personajes del mundo terrenal y elogios a la imponente cultura azteca.

Los mitos suponen transmutaciones del mundo y de la sociedad mediante narraciones de carácter sagrado. Dentro del género mitología, la obra de Sergio Peraza recorre el espacio de lo real y lo trasciende al de lo imaginario a través de múltiples pasadizos laberínticos que desafían su pensamiento. Como Asterión, Sergio carece de conciencia entre el bien y el mal, y como Teseo, a punto de desfallecer frente al temible Minotauro, Sergio resuelve el laberinto sin sacrificio alguno, pero suspendiendo eternamente el gesto del toro-hombre.

Minotauro

Es en su obra creativa donde admiramos quizás con mayor nitidez, no sólo el intento de Sergio de comprender su propio mundo, sino de crear su propio lenguaje mítico escultórico desplegando su pensamiento geométrico en fuga; Delivrance en el viento, personaje creado por el escultor, practica Meditación en extensa Singularidad desnuda junto a un idílico Unicornis Piquatrophos preludiando el Recorrido de la luna, y revelándonos la insostenible Levedad del ser.

En Mesoamérica, especialmente dentro de la cultura azteca, el perro Xoloitzcuintli fue un elemento importante no sólo como factor integrante de las comunidades sino, sobre todo, en el ámbito religioso. En bronce, madera y barro el escultor Sergio Peraza manifiesta su personal admiración por la cosmovisión mesoamericana con la escultura temática del Xoloitzcuintli en De ánimas y perros. A partir de moldear las figuras de dos perros particularmente significativos; Tajín, -nombre del Xolo de su amigo y maestro el pintor Raúl Anguiano-, y de Glifo, el acompañante canino de Sergio en este mundo.

Xolocada de Glifo Solar

Xolo caja de Glifo solar. Técnica Mixta año 2000

Desde su laberinto creativo, el maestro Peraza también hace homenaje a personas que como él, han logrado con su labor, desde diferentes latitudes y desde distintos ramos del conocimiento; fundir las ideas, fraguar la historia, moldear la cultura y, sin advertirlo, plasmar sus nombres en nuestros anales. En estatuarias universales, queda el registro de los bustos de Manuel Gamio, padre de la arqueología científica en México; Miguel León Portilla, historiador; Eduardo Matos Moctezuma, antropólogo; Silvio Zavala, historiador; Amado Nervo, escritor, Leopoldo Zea, filósofo; Luis Nishizawa, pintor; Jacques Yves Cousteau, oceanógrafo e Italo Calvino, escritor.

Además, las manos de Sergio plasman una dedicatoria a compositores mexicanos, a través de los bustos de Consuelo Velázquez, Gonzalo Curiel, José A. Zorrilla “Monís”, Chava Flores, Luis Arcaraz, Juan Zaízar y José Alfredo Jiménez. El Jardín de los Compositores en la ciudad de México es uno de los sitios para admirar el gesto de aquellos que con sus obras dieron voz a sentimientos, anhelos, rituales y estereotipos que contribuyen a explicar la diversa y compleja construcción de la cultura popular en México.

Sergio Peraza es un artista que crea y recrea el lenguaje gráfico y escultórico a partir de la mezcla de su visión exigente de la geometría y de su elocuente admiración por los hacedores de la cultura mexicana y universal. A Sergio le gusta proponer, explayando su espíritu y abriendo las puertas de la percepción creativa en toda su extensión.

Sergio merecería un lugar en la Academia, pues tiene la sencillez y la nobleza de conocimiento necesaria para transmitir, tanto su visión teórica, así como sus experiencias como artista que ha logrado traspasar con su obra nuestras fronteras, a través de múltiples exposiciones, personales o colectivas, en distintos recintos artísticos.

Sergio desenrolla para el espectador su laberinto apasionante, inacabable y artístico. Es un artista joven consagrado y que todavía tiene por delante un largo transitar por su camino para mostrarnos su mundo. Cuando llega al corazón de su laberinto se conoce a él, se encuentra el escultor frente a sí mismo pero nuevamente, como Teseo en el mito del Minotauro; al buscar éste la salida y su propia liberación desenrollando en sentido inverso el ovillo del hilo de Ariadna, Sergio se inclina por perderse en los muros laberínticos de su reflexión cortando el hilo para siempre, prefiere sentarse ahí a escuchar el canto de sus musas remodelando sus sueños con las manos, dejándose llevar, por la indomable seducción del arte.

PABLO TEPICHIN JASSO
Ciudad de México
Primavera 2005

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